51 años depués de que Jack Brabham se subiera al primer cajón del podio más anhelado y carimástico del Mundial de F1, Mark Webber volvió a hacer sonar el himno australiano en el principado de la Costa Azul.
Extraordinaria carrera del piloto de Red Bull, que conquistó de manera brillante la pole el sábado y que mandó con mano de hierro durante la carrera y que en ningún momento (a pesar de los cuatro SC que saltaron a la pista y reagruparon a los participantes) pasó apueros para conseguir una más que merecida victoria.

Tras él, su compañero Sebastian Vettel, ocupó la segunda posición tras adelantar en la salida a un esplédido, durante todo el fin de semana, Robert Kubica. El polaco ocupó la tercera plaza final (fue segundo en la clasificatoria del sábado) tras mostrar un gran nivel durante todo el fin de semana, consiguiendo un gran resultado para Renault, que parece haber encontrado un sustituto más que digno para Fernando Alonso.
Al margen de los ocupantes del podio, el asturiano ha sido el gran protagonista del fin de semana.
Durante la tercera sesión de entrenamientos libres del sábado, estrellaba su Ferrari contra las vallas de protección del circuito. Con una rapidez y una entrega encomiables, los mecánicos de la Scuderia comenzaron a preparar todo lo necesario para reparar el coche nº 8 y devolverlo a la pista a tiempo para disputar la calsificación.
Esfuerzo vano: al llegar el coche a los garajes, se encuentran con daños irreparables en el chasis, por lo que no queda más remedio que cambiarlo, lo que hace imposible la presencia de Alonso en las tandas de clasificación, en las que, por lo que se había visto durante las sesiones de entrenamientos libres, era el único, además de Kubica, que parecía en disposición de plantar cara a los Red Bull en la lucha por la primera posición de salida.
Así, el bicampeón español se vió obligado a partir desde el pit-lane y dese Ferrari diseñaron una estrategia arriesgada, pero que funcionó: Alonso partió con ruedas blandas y, en la primera vuelta, entró en boxes a cambiar a neumáticos duros (así cumplía con la norma de utilizar los dos compuestos en carrera) con los que tendría que afrontar las 77 vueltas que aún restaban de carrera.

El accidente del Williams de Nico Hulkenberg en esa primera vuelta, benefició al asturiano ya que, de esa manera, no tendría que recortar la distancia que le separarían de los coches más lentos, tras su parada.
Nada más relanzarse la carrera, Alonso comenzó la caza de los HTR, Virgin y Lotus para dejarlos a sus espaldas en el menor tiempo posible.
Una vez conseguido, el siguiente objetivo era más duro: el Toro Rosso de Jaime Alguersuari. Pero en ese momento de la carrera, comenzaron los cambios de neumáticos de todos los coches. Cuando el baile de boxes terminó, Alonso se encontraba en la 6ª plaza, tras el Mclaren de Hamilton y por delante de los Mercedes de Schumacher y Rosberg.
La estrategia arriesgada de Ferrari y el buen hacer del asturiano habían funcionado mejor, incluso de lo esperado.
La carrera se durmió a pesar del accidente de Barrichello que forzó la salida del coche de seguridad, hasta que, a falta de 3 vueltas para el final, Trulli intentaba superar a Chandhok en La Rasscasse y subía (literalmente) su Lotus encima del Hispania del piloto indio, privandole de conseguir terminar en Mónaco en su primera participación y obligaba a salir de nuevo al coche de seguridad.

Los trabajos de limpiar la pista se prolongaron hasta la última vuelta y, al llegar a la entrada del pit-lane, el SC se retiraba. Sólo quedaban dos curvas para terminar el G.P. y Schumacher aprovechó para adelantar a Alonso, plantándose en 6ª posición en la linea de meta.
Ateniendose al artículo 40.13 del reglamento deportivo, los comisarios investigaron la acción del heptacampeón y decidieron sancionarle al considerar ilagal su maniobra con 20 segundos de penalización, por lo que Schumacher descendía así a la 12ª posición y Alonso recuperaba la 6ª plaza.
Alguersuari, en una actuación menos brillante que las que últimamente nos tenía acostumbrado, terminó 11º, mientras la poca fiabilidad mecánica de Sauber se volvió a cebar con Pedro Martínez de la Rosa, que tuvo que abandonar por problemas en el sistmea hidráulico de su coche.

El mundial de pilotos pasa ahora a estar encabezado por Mark Webber, empatado a puntos con su compañero Sebastian Vettel y con Alonso en 3ª posición a 5 puntos del dúo de Red Bull, que toma también la cabeza en el Mundial de constructores.