Foto:Marca.com
10 minutos. Es el tiempo que duró una de las finales europeas más esperadas de los últimos años. Y todo por este Barça, capaz de hacer parecer pequeño al más grande de los rivales.
Comenzaba el partido con un equipo inglés volcado, asediando a base de acometidas dirigidas por Cristiano Ronaldo. En los 10 minutos que duró la final, el United tuvo 5 ocasiones para marcar, pero el que primero golpeó fue Samuel Eto'o, a pase de un como siempre grande, Andrés Iniesta. A partir de ese momento, sólo hubo un equipo en el terreno de juego. El Barcelona dominó el control del balón, su sello de identidad, y llegó al descanso con tranquilidad en el marcador.
En la segunda parte poco más se pudo ver. Ferguson intentó arreglar el resultado introduciendo juagdores, pero su conservadora posición en el campo hizo inoperante la remontada inglesa. El Barcelona se limitaba a tocar, de un lado a otro y a intentar buscar espacios; y en eso, es el mejor. Xavi decidió enseñar a Europa su clase, y un magistral centro desde la frontal del área, encontró a un jugador que volaba en el área, para llevar la tercera Champions a Barcelona. Ese jugador, tan pequeño como grande, es el nuevo Balón de Oro. Su nombre, Leo Messi. Y ahí, se acabó el partido y la temporada para los grandes.
Una temporada que nos dejará partidos para el recuerdo y un equipo para la historia. Este Barça, único equipo español en conseguir el triplete y quinto del mundo, será recordado por siempre, por los títulos, pero sobre todo, por el juego desplegado. Un equipo hecho en casa, con siete canteranos titulares y un entrenador que es el buque insignia del club: Pep Guardiola. Un jóven veterano, siempre elegante en todas sus acciones.
Hoy más que nunca, el Barça es "más que un club". Hoy y para siempre, este Barça, es una leyenda.
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